En el título utilizamos la palabra "originantes" porque nos parece que la palabra causa tiene una fuerte impronta semántica y epistemológica, que adrede, queremos evitar, no pretendemos detentar la verdad ni mucho menos...
Los factores originantes a mi entender son: Las salvajes politicas neoliberales implementadas en los últimos años por Carlos Menem principalmente, y su adlatére infaltable durante buena parte de su gestión: Cavallo. quienes tenemos algunos años sabemos de la cronicidad de los problemas argentinos, las dificultades de base no varían, sino que se incrementaron en grado superlativo, cuando uno tiene el placer de ver películas como "la república perdida" ve como durante la última dictadura militar (la más sanguinaria de nuestra historia )además del genocidio que se cometió, había enormes problemas de exclusión, especulación financiera, y por supuesto... uno de los jinetes del apocalipsis: la pobreza comenzaba a galopar a paso veloz,. Las dificultades se han ido agravando con el paso del tiempo, gobiernos de distinto signo van y vienen pero en el fondo seguimos dando vueltas sobre lo mismo y los temas de fondo no se resuelven...
El segundo factor que contribuye a generar más pobres entiendo que es la inexistencia de planificación familiar, más la falta de transmisión de valores de los padres hacia los hijos. Es un hecho corroborado ampliamente, que los sectores más postergados tienen estadisticamente mayor nº de hijos; que los sectores medios y altos, en mi trabajo como docente encuentro; que en las escuelas primarias bonaerenses más del 50 por ciento de niños provienen de hogares donde los padres no han terminado el nivel primario, tienen un nivel socioeconómico-cultural bajo y una gran cantidad de hijos en promedio 5, la ausencia de planificación familiar es uno de los factores que contribuyen a reproducir las condiciones que posiblitan la perpetuación de la pobreza.
Todos sabemos que en la actualidad aunque tengas un titulo universitario y consigas un trabajo como profesional "el salto de clase" el pasaje de una clase social a otra no se logra. Entonces una persona con gran nº de hijos proveniente de una clase postergada con más razón tiene menos posibilidades de salir de la pobreza, el actual contexto hace que en la actualidad la escuela cumpla una función de asistencia social o si se quiere de contención de los niños en primer lugar, y en un lejano 2do lugar una función académica. Semejante estado de cosas traiciona completamente el mandato de la escuela , dicen los estudiosos que la escuela tiene como misión transmitir el patrimonio cultural de un país, tal mandato se ve trastocado debido a la actual exclusión, Entiendo que el estado debe hacer una fuerte campaña para proponer, concientizar a la población acerca de la imperiosa necesidad que tenemos de reducir dramáticamente el nº de hijos por familia.
Los adultos argentinos deberian criar los hijos que puedan mantener y educar con dignidad y a las personas, que con absoluta liviandad dicen "en este país hay alimento para quinientos millones" les digo: ¿y trabajo va ver para todos esas personas cuando crezcan? ¿porque el estado debería mantener a todos los hijos que qusieramos engendrar? cada pareja deberia tener en claro: ¿cuál es el significado de la llegada de este bebé? ¿que valores queremos que tenga? ¿que clase de persona quiero que sea? y tratar de traerlo al mundo unas vez que todo esto este claro. Porque los chicos son hijos de los padres, no de la escuela , no son hijos de la maestra ni de la directora , ni del estado ¡los chicos son hijos de los padres,!! los valores fundamentales: el valor de la vida humana, la cultura del trabajo, el respeto al prójimo, a las diferencias, a las opiniones ajenas, deben ser transmitidos por los padres... y esto es así, por el obvio motivo de que los hijos son una creación de los padres ¡¡si leíste bien!! la relación padres- hijos es la única relación humana en la cual una de las partes(padres) crea literalmente a la otra (hijos). Son responsables porque son su creación
Los padres son los responsables de la crianza del niño y de la configuración de su personalidad, responsables significa: darle de comer ,vestirlo, mandarlo a la escuela, darle un techo, compartir tiempo con él y transmitirle valores. por lo menos hasta que sea un adulto. Aquellos padres que traen hijos al mundo sin tener en claro todas estas cosas cometen a mi entender un crimen de lesa paternidad ( no abordaré aquí el tema de la paternidad adolescente que requiere un tratamiento especial)
miércoles, 18 de noviembre de 2009
viernes, 6 de noviembre de 2009
Comentario al libro "El arte de la vida", del sociólogo polaco Z. Bauman
1 ) Una exigencia natural. "Todos quieren vivir feliz, pero tienen el ojo confundido cuando se debe disernir lo que hace que la vida sea feliz. Lograr una vida feliz es una empresa difícil hasta el punto tal que cada uno, apenas erra el camino, se aleja siempre más de la meta, en la medida en la cual camina más de priza". Esta frase, que pertenece al filósofo Séneca es la frase que Zigmunt Bauman, uno de los sociólogos más importantes de nuestro tiempo, coloca como epígrafe de su nuevo libro que aquí, en pocas líneas queremos presentar y comentar. Bauman se propone ayudar al hombre contemporaneo a "disernir lo que hace feliz la vida". Disernir=del latín "cernere", o sea, examinar atentamente, críticamente, distinguir. El arte de la vida es la capacidad de comprender y elaborar una identidad, comprender "quien" debemos ser para no perder o desdibujar nuestra vida.
2) Identidad moderna ¿Cómo hacer, o qué hacer para vivir feliz en una "sociedad líquida", es decir, que cambia forma día por día, que rechaza relaciones estables, que nos plasma con la lógica del "usa y tira", que vive ritmos frenéticos, que apuesta únicamente a la dimensión cuantitativa dejando en la sombra la dimensión cualitativa? No es difícil constatar que el hombre de hoy considera la felicidad como algo imposible, y al puesto de la felicidad, pone la compra y el uso de productos de los cuales se espera la felicidad। Se adquieren productos para ser socialmente reconocido, aceptado en un "nosotros" que tiene un cierto status que ostentar। El mensaje que llega de la sociedad de consumo es claro: "la vía que lleva a la felicidad pasa por los grandes centros comerciales, por los locales de marca"।
*La publicidad y los modelos televisivos imponen un cuerpo joven y la necesidad de rejuvenecer y cambiar de vida। Todo esto hace que cuando un producto no da tales resultados, lo cambiamos inmediatamente। Son "relaciones efímeras" que se extienden, poco a poco, a los estratos más íntimos y sagrados del hombre, como el amor o el afecto, la amistad, el matrimonio, la vida en pareja। Si el "otro" no me satisface en un tiempo breve, entonces, lo dejo de lado y apunto las expectativas sobre otro. Y si mi "yo" no me satisface, entonces, trato de adquirir un "yo" más atractivo, descartanto el "yo viejo", como si fuera un vestido que por gastado, no sirve más. "Escapar del propio yo y adquirir otro por sugerencias de la publicidad".
Es la vida de "shopping", que trae siempre un sentido de precariedad, porque no logra armonía alguna entre el pasado y el futuro y nos desquicia en un presente sin raiz y sin proyecto, impuesto y guiado por la lógica del mercado. Poco a poco el producto adquirido (el nuevo "yo") pierde status, y se hace imprescindible cambiarlo. En esta óptica, la libertad no se compromete con nada, no respeta nada que no sean sus caprichos y sus intereses, todos centrados en el yo, a detrimento del otro.
3) Ser artistas de la propia vida. Bauman sugiere que el arte de la vida no está en el vivir únicamente para sí mismo, o en dedicar los pocos minutos libres que nos quedan a los otros, ahorrandose sacrificios, renuncias, porque todo está en función de Narciso. El único esfuerzo que acepta el Narciso post-moderno, es el de mantener la mirada fija en sí mismo y en el shopping. Para Bauman, el arte de la vida no está en negar el yo sino en cualificarlo, ennoblecerlo, dando más espacio al otro, a la responsabilidad, al ejercicio de "hacerse cargo". Para vivir sin perder el rostro umano, hay que vivir, como lo hace el artista, es decir, poniéndose continuamente difíciles desafíos.
4) Anorexia y bulimia. Bauman dedica un excursus a tales temas. Son formas de protesta contra una identidad líquida y la sociedad que hemos creado. En la anorexia se cierran las puertas al mundo, se niega la exterioridad porque no se acepta. En la bulimia, en cambio, se combate contra el mundo usando sus propias armas. En toda esta carniceria invidual y social, es el cuerpo la mercadería más consumida en la sociedad del consumo. Tales problemáticas son manifestaciones de la angustia del hombre contemporáneo. La angustia frente al futuro que viven las nuevas generaciones se expresa también a través de tatuajes, insisiones y laceraciones en el cuerpo. La piel es un mapa en el cual hoy se lee el "malestar en la cultura" que toca ya estadios profundos. Se cambia el propio cuerpo porque no se puede cambiar el mundo circunstante. Esta protesta marca los límites de la palabra y el pensamiento. No pueden cambiar el mundo. Es el resultado del Big Brother, el "Gran Hermano", lugar (carnicería) en el cual todas las semanas, se debe eliminar un participante o concurrente. Nuestra sociedad promueve los mecanismos de exclusión, dice Bauman, generando - agregamos - una mentalidad darwiniana.
5) Felicidad. El arte de la vida está en la atención y la disponibilidad nuestra a la voz del otro. La moral que hoy puede darnos una via hacia la felicidad, es aquella en la cual el yo, sin dejar de poner atención en sí mismo, da espacio, lugar al otro, acogiendo y promoviendo su diferencia. En el mundo de hoy se contraponen dos lógicas. Una es la de Nietzsche, el filósofo alemán, para quien, "es bueno todo lo que eleva el sentido de la potencia" mientras es "más dañoso o perjudicial que cualquier vicio, el comportarse piadosamente respecto a las personas más débiles". Tienen que quedar en pie sólo los fuertes, los perfectos, mientras tienen que perecer los debiluchos, los que no tienen la capacidad suficiente, los mal-formados. Aquí el "egoismo es sacrosanto". El otro modelo es el de E. Lévinas, uno de los más grandes pensadores del siglo pasado. El grado de felicidad depende de una opción: "ser para los otros". Si no nos movemos en esa lógica, es decir, en la lógica de la responsabilidad, estamos continuamente dando posibilidades al protagonismo del mal. Confianza en sí mismo, estima del otro, amistad y relaciones honestas, son el camino más sobrio y sólido, hacia una vida feliz. Ciertamente que piedras habrá en el sendero, pero el desafio consiste, para no perder el rostro humano, en no dejarce vencer por la fatiga, en no traicionar lo único que nos hace humanos, es decir, la fidelidad. Quien se lanza por las vias del shopping, encontrará muchas cosas pero no "el arte de la vida", sucumbiendo, además, inevitablemente, en una identidad líquida. En otras palabras, será un flan, sin consistencia alguna. Quien, en cambio, camina por la via del servicio y de la amistad, aprende el arte de la vida: construirsi y dejarse construir.
3) Ser artistas de la propia vida. Bauman sugiere que el arte de la vida no está en el vivir únicamente para sí mismo, o en dedicar los pocos minutos libres que nos quedan a los otros, ahorrandose sacrificios, renuncias, porque todo está en función de Narciso. El único esfuerzo que acepta el Narciso post-moderno, es el de mantener la mirada fija en sí mismo y en el shopping. Para Bauman, el arte de la vida no está en negar el yo sino en cualificarlo, ennoblecerlo, dando más espacio al otro, a la responsabilidad, al ejercicio de "hacerse cargo". Para vivir sin perder el rostro umano, hay que vivir, como lo hace el artista, es decir, poniéndose continuamente difíciles desafíos.
4) Anorexia y bulimia. Bauman dedica un excursus a tales temas. Son formas de protesta contra una identidad líquida y la sociedad que hemos creado. En la anorexia se cierran las puertas al mundo, se niega la exterioridad porque no se acepta. En la bulimia, en cambio, se combate contra el mundo usando sus propias armas. En toda esta carniceria invidual y social, es el cuerpo la mercadería más consumida en la sociedad del consumo. Tales problemáticas son manifestaciones de la angustia del hombre contemporáneo. La angustia frente al futuro que viven las nuevas generaciones se expresa también a través de tatuajes, insisiones y laceraciones en el cuerpo. La piel es un mapa en el cual hoy se lee el "malestar en la cultura" que toca ya estadios profundos. Se cambia el propio cuerpo porque no se puede cambiar el mundo circunstante. Esta protesta marca los límites de la palabra y el pensamiento. No pueden cambiar el mundo. Es el resultado del Big Brother, el "Gran Hermano", lugar (carnicería) en el cual todas las semanas, se debe eliminar un participante o concurrente. Nuestra sociedad promueve los mecanismos de exclusión, dice Bauman, generando - agregamos - una mentalidad darwiniana.
5) Felicidad. El arte de la vida está en la atención y la disponibilidad nuestra a la voz del otro. La moral que hoy puede darnos una via hacia la felicidad, es aquella en la cual el yo, sin dejar de poner atención en sí mismo, da espacio, lugar al otro, acogiendo y promoviendo su diferencia. En el mundo de hoy se contraponen dos lógicas. Una es la de Nietzsche, el filósofo alemán, para quien, "es bueno todo lo que eleva el sentido de la potencia" mientras es "más dañoso o perjudicial que cualquier vicio, el comportarse piadosamente respecto a las personas más débiles". Tienen que quedar en pie sólo los fuertes, los perfectos, mientras tienen que perecer los debiluchos, los que no tienen la capacidad suficiente, los mal-formados. Aquí el "egoismo es sacrosanto". El otro modelo es el de E. Lévinas, uno de los más grandes pensadores del siglo pasado. El grado de felicidad depende de una opción: "ser para los otros". Si no nos movemos en esa lógica, es decir, en la lógica de la responsabilidad, estamos continuamente dando posibilidades al protagonismo del mal. Confianza en sí mismo, estima del otro, amistad y relaciones honestas, son el camino más sobrio y sólido, hacia una vida feliz. Ciertamente que piedras habrá en el sendero, pero el desafio consiste, para no perder el rostro humano, en no dejarce vencer por la fatiga, en no traicionar lo único que nos hace humanos, es decir, la fidelidad. Quien se lanza por las vias del shopping, encontrará muchas cosas pero no "el arte de la vida", sucumbiendo, además, inevitablemente, en una identidad líquida. En otras palabras, será un flan, sin consistencia alguna. Quien, en cambio, camina por la via del servicio y de la amistad, aprende el arte de la vida: construirsi y dejarse construir.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
En memoria de Claude Lévi-Strauss

1) Datos biográficos. Claude Lévi-Strauss falleció ayer (3-11-2009). Es uno de los pensadores más importantes del siglo pasado respecto a la antropología cultural, disciplina que intenta comprender al hombre a partir de sus producciones culturales, es decir, desde el exterior. De padres franceses nació en Bruxelles en el año 1908. La suya fue una vida larga (101 años) y fecunda a nivel literario y filosófico. Cursó sus estudios en la universidad de París, en la Sorbona. Su vocación de etnólogo se manifiesta en 1934. Inicia su período de docente pero no estaba satisfecho de la filosofía que había recibido y, por ende, tampoco de la que él mismo enseñaba.
Un domingo de otoño del año 1934 recibe de un amigo - Célestin Bouglé - una invtación para enseñar en Brasil, en San Pablo. Acepta y desde 1935 hasta 1945 enseña alternando su enseñanza estudiando las costumbres, los ritos, las normas de las tribus indigenas de aquellos lugares. Tiene también cursos en Estados Unidos y en New York se desempeña como profesor en la cátedra de ciencias sociales.. En 1959 el Collége de Francia le ofrece una cátedra de antropología social y en el 1972 es elegido para formar parte de la Académie française. Ahí ocupa el puesto de Monttherland.
No obstante que su discurso sea especialístico, la investigación que él hizo, le valió la escucha de un público muy amplio. Una de sus obras - Tristes trópicos -, muchas de sus presentaciones en televisión, el tono siempre caluroso de su escritura, recogió amplio público, no siempre neutral. Su obra es vastísima. En ésa, dos resultados puede ser subrayados: el estudio de la parentela y el análisis de los mitos
Un domingo de otoño del año 1934 recibe de un amigo - Célestin Bouglé - una invtación para enseñar en Brasil, en San Pablo. Acepta y desde 1935 hasta 1945 enseña alternando su enseñanza estudiando las costumbres, los ritos, las normas de las tribus indigenas de aquellos lugares. Tiene también cursos en Estados Unidos y en New York se desempeña como profesor en la cátedra de ciencias sociales.. En 1959 el Collége de Francia le ofrece una cátedra de antropología social y en el 1972 es elegido para formar parte de la Académie française. Ahí ocupa el puesto de Monttherland.
No obstante que su discurso sea especialístico, la investigación que él hizo, le valió la escucha de un público muy amplio. Una de sus obras - Tristes trópicos -, muchas de sus presentaciones en televisión, el tono siempre caluroso de su escritura, recogió amplio público, no siempre neutral. Su obra es vastísima. En ésa, dos resultados puede ser subrayados: el estudio de la parentela y el análisis de los mitos

Dicho de otro modo: el hombre no explica nada. Es él quien tiene necesidad de ser "explicado". La cultura, la lengua, el inconciente, etc., son dimensiones que hacen aparecer la famosa "conciencia" o libertad como una ilusión. Así como la mayor parte de los hombres de hoy está plasmada por la televisión, bueno, así también, todos los hombres están plasmados o son espejos de las estructuras en las cuales viven. O, mejor, el hombre no vive, sino que es "vivido" por esas estructuras.
A) El individuo, la persona es reducida al grupo, al todo. "El individuo - decía - aprende sus lecciones gracias al grupo". Es el grupo la realidad que determina el sentimiento y los comportamientos individuales. A esta afirmación que muchos consideran justa, acertada, otros, sin desacreditarla hacen una pregunta: ¿Se puede absorver, diluir, el individuo en el Todo? ¿Se puede eliminar en el individuo todo margen de iniciativa? ¿El comportamiento está siempre determinado por un "nosotros anónimo"?
Sus estudios ayudaron a pensar el hombre desde perspectivas nuevas. Según él, el hombre no sería más que una ilusión. No está al centro de nada. En conclusión: todo es absurdo, y al final la NADA envolverá todo. Si Dios "ha muerto" en la conciencia de los hombres, como decía Nietzsche; si Dios no tiene más peso en la vida de la humanidad - al menos occidental - eso no quiere decir, afirmaba Lévi-Strauss, che el hombre tendrá una vida larga y feliz.
3) Un sentido "Gracias". Si bien sus ideas sean discutibles, sean contestables, como todos los enunciados(no hay nada definitivo), nos ayudan a pensar, nos interpelan. Sus pensamientos invitan a salir de nuestros sueños dogmáticos y de opioniones o discursos vulgares y trillados. Sus ideas, aportes de los cuales no se puede prescindir a la hora de hacer un discurso serio, científico, sobre el hombre (quién y qué es), son criticables pero dan qué pensar. A nombre de todos aquellos que, de alguna que otra manera, fuimos sus alumnos, le doy las gracias por todo lo que nos ha enseñado.
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Levi Strauss
sábado, 31 de octubre de 2009
La creatividad

Sobre el tema de la creatividad no es fácil ponerse de acuerdo. Para algunos, sólo Dios es creativo porque hace que la realidad, es decir, el mundo y nosotros, exista, sin material precedente, anterior, y sin otro punto de referencia que su imaginación, su inventiva, su fantasía, pues antes de Dios hay solo nada. Y de la nada no puede venir más que la nada. Después de Adán y de Eva, crear no es ya partir de la nada, sino inspirarse y disponer de un material pre-existente y tener puntos de referencia externos que, si bien son coloreados por la subjetividad del artista, están indicando que no se parte de cero.
Más allá de estas polémicas, hay que poner en resalto que existe el "golpe de genio", que la creatividad es siempre posible. Pero se requiere, para estar en línea con lo que decimos, romper con la cotidianidad, con los comportamientos pre-vistos, con las conductas matematizadas o estereotipadas. No es una cosa fácil y, para evitar falsas concepciones de esta genial capacidad que tienen todos los hombres pero que sólo pocos saben manifestarla, quiero poner aquí un buen ejemplo que es una especie de historieta que contaba Arthur Koestler
Veremos, con tal ejemplo, que ser creativos significa romper con "lo previsto" y dejar perplejos, abriendo el camino no solamente hacia otros nuevos "modos de ser", sino hacia tipologías que van más allá del "modo" porque no son ni serán catalogables o descrivibles con el lenguaje habitual. Rompen con el "modo" y con el "ser" y nos arrancan una sonrisa o una ironía, y el hombre ríe o ironiza cuando lo que anticipaba con la mente o lo que preveía, no solamente non se cumple, sino que escapa o revienta todo tipo de lógica.
El ejemplo es el siguiente - banal pero contundente. Un marqués, cuya casa está en el centro de París, entra a su habitación. Encuentra su mujer en la cama, teniendo un orgasmo con un hombre que a primera vista no reconoce. Se acerca a la cama con discreción y logra ver el rostro de la persona que está teniendo el coito con su mujer. La sorpresa del marqués es muy grande porque el hombre es el Obispo de París, persona muy allegada a su familia. El Obispo se para al pie de la cama, intenta ponerse la túnica y el sombrero mientras intenta una disculpa. El marqués, mirando la escena y sin decir palabras, va hacia una gran ventana y la abre. Se asoma al balcón y desde ahí, alzando su mano, comienza a bendecir la gente que pasaba por la calle. El Obispo, atónito se acerca al balcón y pregunta, con una voz que delataba su perplejidad: ¿Dígame Señor Marqués, qué está Ud. haciendo? Y el marqués, con tono suave y con elegancia responde: Vea Ud. Señor Obispo, como Ud. está haciendo mi trabajo, yo estoy haciendo el suyo.
Sonrisa, ironía, perplejidad. La creatividad consiste en romper con la monotonía, con los comportamientos previsibles, con las lógicas raquíticas del "siempre lo mismo", las lógicas de la repetición. En esta interrupción del camino banal, está la creatividad. Cosa que, sea dicho al pasar, los estúpidos u oncologizados conductores y "creadores" de los programas de televisión - me refiero antes que nada a la Argentina (o lo que queda de ella), justamente porque tienen cánceres en las neuronas no están en condiciones ni de poner en práctica ni mucho menos de entender.
Romper con la lógica banal y prevista. Este mecanismo tiene su paralelismo en el arte, en las ciencias, incluso en la gastronomía. En fin, en todos los ámbitos o dimensiones en los cuales el hombre vive o sobrevive (que no es lo mismo). Quienes rompen la lógica de la repetición son los "genios", los demás, como por ejemplo los políticos de Europa, de América Latina y sobre todo de América del Norte, son papagallos, loros falopeados o fotocopias oncológicas de sí mismos. Y si el porvenir era - como decían ellos mismos hace tiempo - "de los artístas", pues ese por-venir ha llegado y es nuestro presente. ¿Qué han aportado los así llamados "artistas"? Sólo decoraciones, cosméticos, y sobre todo, al igual que los políticos, han sido estériles porque repiten al infinito módulos ya existentes. La creatividad es del genio y una idea buena, decía Einstein, es una cosa rara, muy rara, en todo tiempo.
Más allá de estas polémicas, hay que poner en resalto que existe el "golpe de genio", que la creatividad es siempre posible. Pero se requiere, para estar en línea con lo que decimos, romper con la cotidianidad, con los comportamientos pre-vistos, con las conductas matematizadas o estereotipadas. No es una cosa fácil y, para evitar falsas concepciones de esta genial capacidad que tienen todos los hombres pero que sólo pocos saben manifestarla, quiero poner aquí un buen ejemplo que es una especie de historieta que contaba Arthur Koestler
Veremos, con tal ejemplo, que ser creativos significa romper con "lo previsto" y dejar perplejos, abriendo el camino no solamente hacia otros nuevos "modos de ser", sino hacia tipologías que van más allá del "modo" porque no son ni serán catalogables o descrivibles con el lenguaje habitual. Rompen con el "modo" y con el "ser" y nos arrancan una sonrisa o una ironía, y el hombre ríe o ironiza cuando lo que anticipaba con la mente o lo que preveía, no solamente non se cumple, sino que escapa o revienta todo tipo de lógica.
El ejemplo es el siguiente - banal pero contundente. Un marqués, cuya casa está en el centro de París, entra a su habitación. Encuentra su mujer en la cama, teniendo un orgasmo con un hombre que a primera vista no reconoce. Se acerca a la cama con discreción y logra ver el rostro de la persona que está teniendo el coito con su mujer. La sorpresa del marqués es muy grande porque el hombre es el Obispo de París, persona muy allegada a su familia. El Obispo se para al pie de la cama, intenta ponerse la túnica y el sombrero mientras intenta una disculpa. El marqués, mirando la escena y sin decir palabras, va hacia una gran ventana y la abre. Se asoma al balcón y desde ahí, alzando su mano, comienza a bendecir la gente que pasaba por la calle. El Obispo, atónito se acerca al balcón y pregunta, con una voz que delataba su perplejidad: ¿Dígame Señor Marqués, qué está Ud. haciendo? Y el marqués, con tono suave y con elegancia responde: Vea Ud. Señor Obispo, como Ud. está haciendo mi trabajo, yo estoy haciendo el suyo.
Sonrisa, ironía, perplejidad. La creatividad consiste en romper con la monotonía, con los comportamientos previsibles, con las lógicas raquíticas del "siempre lo mismo", las lógicas de la repetición. En esta interrupción del camino banal, está la creatividad. Cosa que, sea dicho al pasar, los estúpidos u oncologizados conductores y "creadores" de los programas de televisión - me refiero antes que nada a la Argentina (o lo que queda de ella), justamente porque tienen cánceres en las neuronas no están en condiciones ni de poner en práctica ni mucho menos de entender.
Romper con la lógica banal y prevista. Este mecanismo tiene su paralelismo en el arte, en las ciencias, incluso en la gastronomía. En fin, en todos los ámbitos o dimensiones en los cuales el hombre vive o sobrevive (que no es lo mismo). Quienes rompen la lógica de la repetición son los "genios", los demás, como por ejemplo los políticos de Europa, de América Latina y sobre todo de América del Norte, son papagallos, loros falopeados o fotocopias oncológicas de sí mismos. Y si el porvenir era - como decían ellos mismos hace tiempo - "de los artístas", pues ese por-venir ha llegado y es nuestro presente. ¿Qué han aportado los así llamados "artistas"? Sólo decoraciones, cosméticos, y sobre todo, al igual que los políticos, han sido estériles porque repiten al infinito módulos ya existentes. La creatividad es del genio y una idea buena, decía Einstein, es una cosa rara, muy rara, en todo tiempo.
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Creatividad
jueves, 29 de octubre de 2009
Platón y el amor
1) Platón, el filósofo griego, en su escrito conocido como El Simposio o El Banquete, nos ofrece una de las lecturas más profundas que se hayan hecho sobre el amor en el Occidente. Escribe Platón: "Los amantes que pasan la vida juntos no saben decir que cosa quieren uno del otro. No se puede ciertamente creer que sólo por el placer del comercio carnal ellos prueban una pasión tan ardiente y por eso están juntos. Es entonces evidente que el alma de cada uno de ellos quiere otra cosa que no es capaz de expresar o decir, y por eso la expresa con vagos presagios, como intuiciones que provienen de un fondo enigmático y oscuro" (Simposio, 192 c-d). Para entender la intención última que alimenta el texto, hay que subrayar que Platón estuvo siempre preocupado o dedicado al tema de lo decible y de lo indecible, o sea a las reglas de la razón (mundo solar) y a los abismos de la locura.2) Atento a las cosas del amor, o como dice el texto griego (tà aphrodísiaca), Platón se pregunta qué cosa el alma, cuando vive el amor, logra decir o no logra decir. Y, donde el "decir" se interrumpe y la regla o la sintaxis no alcanza para dar a la palabra total y acabada expresión, ahí se abre, según Platón, el fondo del abismo del presagio y del enigma. Las cosas del amor, o mejor dicho, el Amor mismo, pertenece al enigma y éste a la divina locura.
3) También la locura es, para Platón, una experiencia del alma, no en el sentido de un colpaso ni tampoco como el rechazo al sentido o al significado. Se trata, más bien, de una toma de conciencia: las experiencias más profundas y traumatizantes del alma huyen o escapan a todo tentativo que pretenda fijarlas, encerrarlas o disponer de ellas en una sucesión ordenada. Sucede que, en la línea que después harán suya, pensadores como Freud, Nietzsche y Schopenhauer, más allá del orden racional, el alma siente que la totalidad es huidiza, que el "sin sentido" contamina o invade el sentido. Dicho con otras palabras, el alma siente que el posible excede lo real y que todo tentativo de comprensión total emerge desde un fondo abismal que es caos.
4) Los hombres queremos habitar en el mundo de las ideas claras y distintas, el mundo solar. Platón lo sabe y ha luchado siempre por alcanzar una racionalidad siempre más limpia y cristalina. De todos modos, promoviendo el mundo solar, él no cierra o bloca el abismo de la locura, pues lo reconoce como una amenaza, pero también como un don, como sede de palabras no controlables, como demora de los dioses. En otro escrito suyo, conocido como Fedro, escribe: Los bienes más grandes provienen de la locura, dados, naturalmente, por un don divino". Dice también: "la locura que nos llega desde los dioses es más bella que la sabiduría de origen humana".
5) ¿Quienes son los dioses de los cuales habla Platón? Son los habitantes de aquel mundo que está antes o precede el mundo de la razón. Platón se refiere, con tal lenguaje al mundo que ofrece a la razón los contenidos que ésta debe ordenar en una producción coherente, es decir, de sentido. Su maestro, o sea Sócrates, sabía muy bien de qué tipo de caos provenía la razón, sabía que, si bien contribuye al orden y a la claridad, la razón emerge desde un abismo abismal. El Amor habitaría ese abismo, sería un "daimon" (demonio) cuya locura nos inflamaría desde dentro de nosotros mismos. Brevemente, no sería más que una parte de nosotros mismos.
6)Es por esto que el Amor no tiene la forma de un sentimiento humano, sino una forma más inquietante, la forma de la "posesión". El entusiasmo que genera - y lo sabe bien quien está enamorado - nos está diciendo que el hombre, en tal circunstancia, está habitado y movido por un dios. Nos dice que el hombre tiene dentro de sí un dios, está entusiasmado (èn-theos; theos=dios; èn =dentro). Por lo tanto, no es el Yo racional el protagonista de las palabras, sino más bien un dios que nos habita en el abismo que la razón no puede ni podrá nunca plenamente esclarecer. La razón misma emerge de tal caos o abismo.

7) El Amor, por lo tanto, según esta perspectiva griega, no es una realidad de la cual el Yo dispone, sino, más bien, todo el contrario. Se trata de una realidad o locura que dispone del Yo, se trata de una locura cuyo aguijón lo abre a una crisis y así, lo desplaza, dis-loca (lo deja sin "locus=lugar). Estar dis-locado, es la experiencia que siente o vive radicalmente quien está enamorado, o sea la experiencia de ser arrancado o empujado violentamente fuera de sí, fuera de su centro, de su egoidad.
8) El enamorado, según la visión griega, no está "en sí", está en otro, pero este otro, no sería sino una locura o un dios que nos habita. El Amor, de acuerdo con esta versión, sería el intérprete entre la razón, dimensión que el hombre ha construido para ver claro y distinto, y la locura que todavía lo habita y de la cual tal racionalidad emerge. No sería, por lo tanto, una relación entre personas, como comúnmente se cree, sino entre la parte racional del hombre y su parte demencial o "locura divina". Dicho de otro modo: Amor es una especie de demonio que nos posee, pero es siempre una parte de nosotros mismos.
martes, 27 de octubre de 2009
Alejandro Dumas y la mirada

En un artículo precedente nos hemos ocupado de la mirada. Insistimos en este tema ahora, aprovechando una intución de un gran escritor francés. Leyendo un libro de Alejandro Dumas, el autor de la famosa obra "El conde de Montecristo", me encontré con esta sugerente frase: "Dios ha querido que la mirada del hombre sea la única realidad que no se puede esconder". El libro es poco conocido. Su título es Paul Jones. No se puede desconocer o negar que la frase de Dumas expresa una intuición que es significativa y relevante.
No hay duda que la mirada es lenguaje, medio de comunicación eficaz, profundo, penetrante. La mirada ha sido siempre considerada como un vehículo privilegiado del encuentro con lo real. El gran artista Miguel Ángel, hablaba del alma como una realidad que "se asoma totalmente en los ojos".
No por nada, todos de alguna que otra manera lo experimentamos, cuando estamos enamorados, sentimos que las palabras no alcanzan, que no son suficientes para expresar el afecto y, en tal situación, gana espacio el silencio y en él sólo habla la mirada. Quizás sea la mirada el lenguaje más intenso y significativo. Basta prestar atención a la relación de una joven madre con su bebé. Se entrecruzan las miradas, diciendo lo que no cabe en el vaso de la palabra.
En la frase de Alejando Dumas, es posible descubrir otro aspecto importante. Con la mirada, el hombre está, en un cierto sentido, "desnudo", se está indefenso porque no puede ocultarse. Un observador agudo se da cuenta que con la mirada el hombre se sincera o delata. El alma sale a través de la mirada y expresa emociones, sentimientos, heridas o alegrías que las palabras muchas veces quieren ocultar pero que no lo logran totalmente.
Quien está habituado a encontrar personas y a escucharlas se da cuenta que algunas de estas personas no pueden mantener fija la mirada en los ojos del interlocutor, o muchas veces la mirada está atraversada por un relámpago o un fulgor que dice mucho más de lo que dicen las palabras. Se da cuenta también que hay personas que buscan con los ojos, mientras hablan, un punto de fuga, algo así como una ventana para escapar por ellas porque no soportan el peso de las palabras que pronuncian. Y hay otras personas que con su mirar delatan su hipocricidad y las mentiras que pronuncian.
No es casualidad que el verdugo no miren jamás los ojos de sus víctimas porque si es verdad que olvidamos con frecuencia los rostros que encontramos por la calle, es imposible olvidar una mirada aterrorizada o suplicante o cargada de odio.
Moraleja: empecemos a aprender el arte de mirar en modo tal que no se atrofie la capacidad de hablar con la mirada y así mantener viva la capacidad de reconocer el lenguaje que los ojos transmiten en un dialogo auténtico y profundo.
No hay duda que la mirada es lenguaje, medio de comunicación eficaz, profundo, penetrante. La mirada ha sido siempre considerada como un vehículo privilegiado del encuentro con lo real. El gran artista Miguel Ángel, hablaba del alma como una realidad que "se asoma totalmente en los ojos".
No por nada, todos de alguna que otra manera lo experimentamos, cuando estamos enamorados, sentimos que las palabras no alcanzan, que no son suficientes para expresar el afecto y, en tal situación, gana espacio el silencio y en él sólo habla la mirada. Quizás sea la mirada el lenguaje más intenso y significativo. Basta prestar atención a la relación de una joven madre con su bebé. Se entrecruzan las miradas, diciendo lo que no cabe en el vaso de la palabra.
En la frase de Alejando Dumas, es posible descubrir otro aspecto importante. Con la mirada, el hombre está, en un cierto sentido, "desnudo", se está indefenso porque no puede ocultarse. Un observador agudo se da cuenta que con la mirada el hombre se sincera o delata. El alma sale a través de la mirada y expresa emociones, sentimientos, heridas o alegrías que las palabras muchas veces quieren ocultar pero que no lo logran totalmente.
Quien está habituado a encontrar personas y a escucharlas se da cuenta que algunas de estas personas no pueden mantener fija la mirada en los ojos del interlocutor, o muchas veces la mirada está atraversada por un relámpago o un fulgor que dice mucho más de lo que dicen las palabras. Se da cuenta también que hay personas que buscan con los ojos, mientras hablan, un punto de fuga, algo así como una ventana para escapar por ellas porque no soportan el peso de las palabras que pronuncian. Y hay otras personas que con su mirar delatan su hipocricidad y las mentiras que pronuncian.
No es casualidad que el verdugo no miren jamás los ojos de sus víctimas porque si es verdad que olvidamos con frecuencia los rostros que encontramos por la calle, es imposible olvidar una mirada aterrorizada o suplicante o cargada de odio.
Moraleja: empecemos a aprender el arte de mirar en modo tal que no se atrofie la capacidad de hablar con la mirada y así mantener viva la capacidad de reconocer el lenguaje que los ojos transmiten en un dialogo auténtico y profundo.
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A. Dumas y la mirada
sábado, 24 de octubre de 2009
Tres humillaciones
Sigmund Freud, médico y psicólogo vienés, es uno de los hombres que han enseñado al mundo occidental el "arte de la sospecha", como muy bien ha subrayado el filósofo francés Paul Ricoeur. Mientras buena parte del pensamiento del Occidente consideraba, desde Renato Descartes en adelante (1600), la conciencia como el lugar en el cual se espejaban las ideas "claras y distintas", Freud, junto a otros dos grandes filósofos, Marx y Nietzsche, nos alertaba acerca del tejido último y del motor de tales ideas. En otras palabras, los tres nos enseñaron a ser críticos con el famoso "cogito", conciencia o "sujeto" que, si bien no son equivalentes, designan los "lugares antropológicos" más significativos cuando se trata de identificar el aspecto o dimensión fundamental del hombre.
Me interesa recordar ahora, lo que en una síntesis eficaz, Freud llamaba, "las tres humillaciones". Se trata de las tres heridas o golpes contundentes que ha recibido el orgullo humano, la soberbia de la humanidad. Tres heridas o humillaciones difíciles de digerir y de las cuales aún la humanidad no se ha recuperado totalmente.
A) Primera herida. El primer golpe le llegó a la humanidad con el martillo de N. Copérnico. El hombre y la tierra no eran el centro del universo. El sistema tolemaico, creencia oficial desde miles de años, sostenía que el sol giraba alrededor de la tierra. Pues bien, Copérnico, y después Galileo, demostraron que es la tierra y su planeta, es decir, la luna, los que giran alrededor del sol. Del geocentrismo se pasó al heliocentrismo. Un golpe difícil de digerir. Golpe cosmológico.
B) Segunda herida. En este caso, el golpe le llegó a la humanidad, con el martillo de Ch. Darwin. Convencido de ser una creación inmediata, directa, de Dios, como sostenía la Biblia, el hombre creía de ser o estar en la cúspide de la creación. Darwin no puso el acento en la creación del individuo, sino que propuso una teoría, en la cual se hablaba del "orígen de las especies". Su teoría fue una verdadera revolución científica, fecunda de resultados y desarrollos no sólo en el campo biológico. Como todos sabemos, tal teoría sostenía que el hombre hunde sus raíces en la "tierra", está emparentado, le guste o no, lo acepte o no, con el mundo biológico animal. Si se habla del "cielo", hay que ser prudentes. La herida causada por el martillo de Darwin es aún difícil de asumir para muchos, creyentes o no. Un golpe biológico.
C) Tercera herida. Esta humillación se debe al mismo Freud, revelando que el "yo no es el patrón de su propia casa"; que esta última está habitada por una especie de "brujo" que es, en realidad, quien dirige la orquesta. La hermenéutica freudiana propuso que la conciencia no goza de la libertad y la autonomía de la cual se vanagloriaba hasta el momento. Está dominada u orquestada por pulsiones y conflictos no resueltos que son de tipo libidinoso o parental. Es el golpe psicológico.
Conclusión. Más allá de la conciencia, base de todas las conquistas y en la cual se espejaban las ideas "claras y distintas", el genio de Freud indicaba el puesto de lo impensado, del deseo no confesado, de lo no-dicho. Es el reino de las sombras, el cual ejercita un poder real y reduce el cogito, la conciencia o el famoso "sujeto" a no ser más que un instrumento, un falso protagonista o un esclavo del "brujo" escondido en el sótano, habitante o inquilino de la casa y del cual poco o nada sabemos.
¿Qué significa todo esto? Que al interno del "yo pienso", del cual estaba orgulloso el hombre occidental porque lo liberaba de toda duda y con el cual construyó sus modelos antropológicos, existe un impersonal, es decir un "algo piensa". Este impersonal que dirige la orquesta anónimamente, hace, según la famosa expresión de otro gran pensador, J. Lacán, que "yo piense donde no soy, y sea donde no pienso".
Me interesa recordar ahora, lo que en una síntesis eficaz, Freud llamaba, "las tres humillaciones". Se trata de las tres heridas o golpes contundentes que ha recibido el orgullo humano, la soberbia de la humanidad. Tres heridas o humillaciones difíciles de digerir y de las cuales aún la humanidad no se ha recuperado totalmente.
A) Primera herida. El primer golpe le llegó a la humanidad con el martillo de N. Copérnico. El hombre y la tierra no eran el centro del universo. El sistema tolemaico, creencia oficial desde miles de años, sostenía que el sol giraba alrededor de la tierra. Pues bien, Copérnico, y después Galileo, demostraron que es la tierra y su planeta, es decir, la luna, los que giran alrededor del sol. Del geocentrismo se pasó al heliocentrismo. Un golpe difícil de digerir. Golpe cosmológico.
B) Segunda herida. En este caso, el golpe le llegó a la humanidad, con el martillo de Ch. Darwin. Convencido de ser una creación inmediata, directa, de Dios, como sostenía la Biblia, el hombre creía de ser o estar en la cúspide de la creación. Darwin no puso el acento en la creación del individuo, sino que propuso una teoría, en la cual se hablaba del "orígen de las especies". Su teoría fue una verdadera revolución científica, fecunda de resultados y desarrollos no sólo en el campo biológico. Como todos sabemos, tal teoría sostenía que el hombre hunde sus raíces en la "tierra", está emparentado, le guste o no, lo acepte o no, con el mundo biológico animal. Si se habla del "cielo", hay que ser prudentes. La herida causada por el martillo de Darwin es aún difícil de asumir para muchos, creyentes o no. Un golpe biológico.
C) Tercera herida. Esta humillación se debe al mismo Freud, revelando que el "yo no es el patrón de su propia casa"; que esta última está habitada por una especie de "brujo" que es, en realidad, quien dirige la orquesta. La hermenéutica freudiana propuso que la conciencia no goza de la libertad y la autonomía de la cual se vanagloriaba hasta el momento. Está dominada u orquestada por pulsiones y conflictos no resueltos que son de tipo libidinoso o parental. Es el golpe psicológico.
Conclusión. Más allá de la conciencia, base de todas las conquistas y en la cual se espejaban las ideas "claras y distintas", el genio de Freud indicaba el puesto de lo impensado, del deseo no confesado, de lo no-dicho. Es el reino de las sombras, el cual ejercita un poder real y reduce el cogito, la conciencia o el famoso "sujeto" a no ser más que un instrumento, un falso protagonista o un esclavo del "brujo" escondido en el sótano, habitante o inquilino de la casa y del cual poco o nada sabemos.
¿Qué significa todo esto? Que al interno del "yo pienso", del cual estaba orgulloso el hombre occidental porque lo liberaba de toda duda y con el cual construyó sus modelos antropológicos, existe un impersonal, es decir un "algo piensa". Este impersonal que dirige la orquesta anónimamente, hace, según la famosa expresión de otro gran pensador, J. Lacán, que "yo piense donde no soy, y sea donde no pienso".
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