domingo, 7 de marzo de 2010

La muerte y Samarcanda


1) "Hablar de la muerte hace reír, es una risa forzada y obsena. Hablar de sexo non provoca ni siquiera esa reacción. El sexo es legal, sólo la muerte es pornográfica"- decía Baudrillard. Agrego, simplemente, que el autor de tal pensamiento, conocedor profundo de la cultura europea, quería subrayar una tesis que sostiene con autoridad. Es la siguiente: la liberación sexual no es inocente porque en todas sus manifestaciones, las cuales pretenden exaltar la vida y la vitalidad, el hombre no hace otra cosa que intentar, sutilmente, pero no eficazmente, exorsizar la muerte.

2) Lo anterior es una breve introducción a un tema que es considerado pornografía, o sea, el tema de la muerte. No me detengo a hablar de las máscaras y de las estrategias que la sociedad del siglo pasado y el nuestro venden para ocultar que el "próximo segundo es siempre incierto". Pensando la muerte, el filósofo español Miguel de Unamuno decía: "Mi Yo! Me roban mi yo". Con la muerte no se va un cuerpo, es el yo que se va.

3) No me interesa tampoco tratar el tema desde el punto de vista filosófico, fenonemológico, psicológico ni sociológico. A través de un relato breve, simpático y, se puede decir también, educativo, quiero únicamente poner de relieve el carácter de atracción y repulsión, de acercamiento y de extrañeidad que se da entre el yo y la muerte. Si tengo que utilizar un ejemplo, diría que es como jugar a las escondidas. La muerte y la vida juegan a las escondidas, hasta el momento en el cual, por primera y última vez se encontrarán cara a cara en un abrazo irreversible, indisoluble. La cita de la vida y la muerte se posterga en el tiempo, hasta el momento en el cual no pueden evitarse. Ese momento o lugar es Samarcanda.




4) He aquí el relato. Según esta antigua narración, un soldado, sobreviviente de la primera guerra mundial, está festejando la fortuna de haber escapado ileso de la última batalla. Con sus amigos festeja la vida en un pueblito que, illuminado y lleno de flores, parece la antesala del paraíso. Alegría, vino, música, risas, abrazos... porque el peligro había pasado.

Durante los festejos, los ojos del soldado se cruzan con los ojos de la muerte que estaba sentada en un rincón del salón, bebiéndo un vaso de vino rojo. El soldado, se espamentó, sus piernas comenzaron a temblar, el corazón aumentó sus batidos.... Sintió los ojos de la muerte fijados en los suyos. Aterrorizado por la presencia de la muerte, montó en el primer caballo que encontró, y comenzó a corrrer, alejándose del pueblito.

Cabalgó toda la madrugada, girando cada tanto la cabeza hacia atrás para asegurarse que la muerte no estuviera a sus espaldas. El caballo no resistió tanto esfuerzo y cayó exausto. Murió en el desierto, cuando faltaban unos cuantos kilómetros para llegar a la ciudad fortificada en la cual el soldado estaba convencido de encontrar la protección suficiente contra la muerte.

Sin caballo, decidió correr los últimos kilómetros. Una maratón que le parecía interminable pero que le aseguraba siempre más la vida pues se alejaba de la muerte. Vió las murallas de la ciudad, vió sus altas torres, inatacables, imposibles de escalar. Sin aliento, al límite de sus fuerzas, casi arrastrándose entró en la ciudad de Samarcanda. Cerró los portones de la ciudad y se dirigió a la fuente de agua, sediento no sólo de agua, sino de vida, una vida que defendía con uñas y dientes.

Se refrescó, se sentó tranquilo en un banco de la plaza y miró el sol que aparecía por el horizonte iluminando tenuemente la ciudad con sus rayos. Pensó que estaba a salvo. De repente, a su lado, sintió una presencia. Dirigió la vista hacia la izquierda y se encontró cara a cara con la muerte.

El soldado le preguntó porqué la noche anterior lo había mirado en forma tan agresiva, amenzante, cruel. La muerte se quedó sorprendida de tal pregunta y respondió: "Mi mirada no era cruel, no era agresiva. Era una mirada maravillada pues yo sabía que tenía una cita con Usted aquí, en esta ciudad, en Samarcanda, al amanecer. Y como esta ciudad está muy lejos del salón en el cual yo estaba reposando, me preguntaba como habría hecho Ud. para llegar a este lugar, dado que, la distancia es considerable".

El soldado había cabalgado toda la noche y parte del amanecer para huír de la muerte y en ese huír, en ese tentativo frenético de escapar, no había hecho otra cosa que llegar a la cita puntualmente. La dialética de acercamiento y extrañeidad, de atracción y repulsión, sella la vida humana. La muerte es el destino del hombre, un final irreparable. Suprema actividad del Yo que muere, pero también suprema pasión. Experiencia única y personal pero también universal y natural. Certeza absoluta pero también incierta (decían los antigúos romanos: mors certa, hora incerta).


Hay algunos que miran a la cara la muerte para poder comprender y vivir más apasionadamente la vida. Hay otros que pasan toda la vida huyendo de la muerte sin saber que en ese huír no hacen otra cosa que caminar hacia la propia sepultura. Necrófilo no es el primero, sino más bien y paradojalmente, el segundo. Pornográfico - recurriendo a los términos de Baudrillard - no es el primero sino el segundo.

viernes, 5 de marzo de 2010

Amor y perversión


La distinción entre amor y perversión está contenida en el modo en que se vive el propio deseo, o sea, come apertura y donación de sí al otro o como clausura y, además, manipulación del otro.

Perverso es el deseo que non desea el otro sino sí mismo, y usa el otro come un trámite o una herramienta para satisfacer el propio yo. Perverso es, entonces, el deseo que se niega a ser vehículo de trascendencia, y que, por esto, plegandose en sí mismo, se hace objeto de su propia inmanencia jugada en ese breve espacio que hay entre la tensión desiderante y la satisfacción que la aplaca.

En esta óptica, perverso es todo amor que no se vive en la reciprocidad sino en la salvaje unilateralidad, logica que no abre otro espacio que no sea el de una despiadada soledad. Sin reciprocidad: con esta espresión queremos decir que el encuentro no es tal dado que no se trata de co-implicación, pues, el deseo perverso "versa" sobre sí mismo, considerando el yo sacro y el otro cuerpo un apéndice o instrumento. La reciprocidad es negada en modo narcisistico, y se cancela la posibilidad que el cuerpo tiene de trascenderse en el cuerpo del otro.

Se trata, como decía el filósofo francés J. P. Sartre, de ese tipo de amor generado y contradicho por la "pasión inútil" che empuja y alimenta el delirio de una conciencia que se cree absoluta, arrogantemente suelta de todo vínculo, de toda responsabilidad, hasta el punto de no desear otra cosa que su propio deseo. Dicho con otras palabras: se trata de un amor que pro-jecta la servidumbre y la instrumentalisación del otro porque ha asumido como eje portante de la vida la lógica del "usa y tira" que direcciona la sociedad postmoderna hacia un yo individualistico y fuertemente narcisista, come denuncia tanto el sociólogo polaco Z. Bauman cuanto el filósofo Ch. Lasch.

No es nuestro interés citar otra vez a Sartre, un maestro a la hora de describir la patología del amor y las relaciones "infernalizadas", sí, en cambio, queremos afirmar que todas las perversiones, en la medida que fagocitan la libertad del otro y le impiden ser sujeto de su propia historia reduciéndolo a una cosa objetivable, o, mejor dicho, reduciéndolo únicamente a sus genitales, juegan con la muerte, o la anticipan. ¿Por qué? Y bien, porque es en la muerte que la subjetividad, metáfora de la libertad, se estingue, y el cuerpo se endurece, asumiendo la inmobilidad de una carne que ha perdido su "ser en el mundo" y, por lo tanto, no se trasciende más en la experiencia del encuentro con el otro.

Y ahí donde se pierden o se empañan las huellas de la trascendencia, la existencia se autoniega, se pliega sobre sí misma y se sofoca, como una simple cosa entre mil cosas, sin algún movimiento hacia una dimensión mayor. ¿Y quien o que puede abrir el horizonte hacia la trascendencia si no es el amor?

La conclusión - y la idea central - de esta breve reflexión sobre el amor y la perversión, está ejemplarmente representada en un pensamiento de R. Barthes: "Yo deseo mi deseo, y el ser amado non es otra cosa que su accesorio" (Fragmentos de un discurso amoroso).

Para no dar lugar a equívocos o malas interpretaciones, es fundamental subrayar que el amor non rechaza el sexo y la dimensión erótica. Por supuesto que los acepta. Faltaría más. Pero los hace girar alrededor de aquel tú que cada uno de nosotros, al menos una vez en la vida, sentimos como un "tú-definitivo", un "tú-para siempre".

La moda: Diosa creadora y omnipotente


La moda (Versace, Armani, Valentino, etc.) es una Diosa creadora que tiene la arrogancia de hablar de cuerpos "mal hechos" o deformes porque pretende ejercer una omnipotencia sin límites. La omnipotencia se ejercita rectificando a través de una serie de artificios que alargan, acortan, inflan, engordan, disminuyen o ensanchan hasta el punto de transformar el cuerpo real en el cuerpo ideal de la modelo o COVERGIRL.

Pero este cuerpo de la covergirl non espressa o representa el cuerpo de ninguno sino aquella forma pura en la cual el cuerpo non dice absolutamente nada de si mismo, sino que habla de los vestidos que ostenta. Esta omnipotencia de la moda difunde, en los idiotas que la siguen, un sentido di potencia ilimitada y de euforia, porque sumerge en una especie de estado de inocencia en el cual "todo va mejor" y sin problemas, es decir, sumerge en una especie de paraíso terrestre.

El filósofo francés J.P. Sartre notava que no sólo la persona produce el vestido o la ropa, sino que también la ropa o el vestido produce "mágicamente" la persona. Esto significa che transformando o cambiando el vestido se pretende cambiar el proprio ser. "Combinando la blusa azúl con un traje blanco" - decía Sartre - se participa al tema lúdico por excelencia, que ya los griegos habían elaborado en el mito del Jano, el dios del doble rostro.

Patológicos problemas de identidad se pueden lúdicamente resolver componiendo en modo diverso los distintos elementos del vestir en modo tal que es posibile aparecer contemporaneamente como "tierno y agresivo", "rígido y blando", "severo y espontáneo". Estas paradojas psicológicas tienen un valor nostálgico, testimonian un sueño de totalidad en el cual no es necesario elegir porque se puede ser todo en el mismo instante, es decir, contemporaneamente.

La moda, como Diosa creadora y omnipotente, non rechaza nada; se ofrece tanto a aquellos que quieren escapar de la repetición obsesiva, cuanto a aquellos que la buscan porque la persiguen como un sueño de identidad. La moda, recupera el tema ancestral de la máscara, atributo escencial de los dioses, para ofrecerla a los pobres mortales.

Promoviendo el tema de la máscara, la moda se toma muy en joda - por no decir "defeca" - el tema más grave y difícil de la conciencia humana, es decir el tema de la identidad. Es el tema que el hombre vive como la interrogación fundamental: ¿quién soy yo? Y es esta la pregunta relevante que desde los griegos hasta hoy se puso siempre el hombre occidental. La moda omnipotente intenta responder a esta pregunta con su repertorio de máscaras entre las cuales los idiotas útiles (consumidores) buscan espasmódicamente la solución a la pregunta precedente sin darse cuenta que antes que el día termine estarán corriendo al negocio más cercano a comprar otra máscara porque el juego de la escondida resulta siempre más aburrido dado que deja siempre insatisfecho y no logra exorcisar la angustia, el temor y el miedo que la pregunta por la identidad hace, irremediablemente, sentir

La vieja historia genesíaca se repite: ¿Adán, dónde estás? Respuesta: "tuve miedo y me escondí".

Como conclusión de esta breve fenomenología de la moda, se podría también pensar que en el fondo, todos aquellos que son manipulados por esta Diosa devoradora y omnipotente, no hacen otra cosa que huir del sentido amenazador y desvastante que el pensador francés Roland Barthes, leyó un día escrito en una tumba del viejo cementerio de París: Ayer yo fuí lo que tú eres ahora; mañana tú serás lo que yo soy hoy".

Alzheimer









A L Z H E I M E R
Es un gran monstruo, pero nada cuesta hacer los ejercicios propuestos..
El hemisferio derecho del cerebro, le va a agradecer...
"Gimnasia para el cerebro"
http://www.tiendanimal.es/pasta-dental-para-perros-p-2317.html
El simple hecho de cambiar de mano para cepillar los dientes, contrariando su rutina y obligando la estimulación del cerebro, es una nueva técnica para mejorar la concentración, entrenando la creatividad y la inteligencia y así realiza un ejercicio de Neuróbica.
Un descubrimiento dentro de la "Neurociencia" , revela que el cerebro mantiene capacidad extraordinaria de crecer y mudar el padrón de sus conexiones.
http://www.chanceandchoice.com/ChanceandChoice/spanish/c4.html
Los autores de este descubrimiento, Lawrence Katz y Manning Rubin (2000), revelan que Neuróbica, o la "aeróbica de las neuronas" es una nueva forma de ejercicio cerebral, proyectada para mantener al cerebro ágil y saludable, creando nuevos y diferentes padrones de actividades de las neuronas de su cerebro.
Cerca de 80% de nuestro día a día, está ocupada por rutinas, que a pesar de tener la ventaja de reducir el esfuerzo intelectual, esconden un efecto perverso: limitan al cerebro.
Para contrariar esta tendencia, es necesario practicar ejercicios "cerebrales" , que hacen a las personas pensar solamente en lo que están haciendo, concentrándose en esa tarea. El desafío de Neuróbica, es hacer todo aquello contraria a la rutina, obligando al cerebro a un trabajo adicional.

Alguno de los ejercicios:

- Use el reloj en el pulso contrario al que normalmente lo usa;
- Cepíllese los dientes con la mano contraria al de costumbre:
- Camine por la casa, de espalda (en la China, esta rutina lo practican en los parques);
- Vístase con los ojos cerrados;
- Estimule el paladar con cosas diferentes;
- Vea las fotos, de cabeza para abajo (o las fotos, o usted);
- Mire la hora, en el espejo;
- Cambie de camino para ir y volver del trabajo;
- Muchos otros, dependiendo de su inventiva.
La idea es cambiar el comportamiento de rutina. Tiente hacer algunas cosas diferentes, con su otro lado del cerebro, estimulándolo de esa manera. ¡Vale la pena probar!
¿Que tal si comienza practicando ahora, cambiando de mano el manejo del Mouse y enviando ahora a sus amigos, este mensaje… usando el Mouse, con la otra mano?

http://katherinem18.livejournal.com/

lunes, 15 de febrero de 2010

Una forma de ser

Pocos países en el mundo debe de haber en que el sentimiento de nostalgia se haya reiterado tantas veces. En los primeros españoles, porque añoraban su patria lejana. Luego, los indios porque añoraban su libertad perdida. Más tarde los gauchos desplazados por la civilización gringa, exiliados en su propia tierra. Simultáneamente en los viejos patriarcas criollos porque sentían que aquel hermoso tiempo de la generosidad y la cortesía era suplantado por el más crudo materialismo. Y en fin, en los inmigrantes porque extrañaban su terruño europeo, sus costumbres milenarias, sus navidades de nieve junto al hogar.
Esa modalidad sentimental que hasta se manifiesta en el tango, indica una propensión metafísica del argentino de hoy. Quizá una de sus causas, (aparte del resentimiento social), sea el escenario donde se desarrolló la historia argentina. El inmenso territorio vacío que encoantraron los españoles al llegar al Río de la Plata, ese paisaje abstracto, desolado, donde seguramente empezó a formarse esa tendencia hajcia la reserva que constituyó el carácter peculiar del gaucho. De allí surgió la propensión mística de la pampa, la esencial melancolía del paisano que se siente escuchando una cifra o un triste.
Luego, con el tumultuoso y materialista desarrollo de Buenos Aires, con la corrupción y venalidad de sus políticos, el arribismo y el cinismo de sus usufructuadores, se agravó esa propensión del argentino y se centralizó en la "mufa" del porteño.
De este resentimiento, acrisolado en la hibridez de la raza argentina, nuestra mejor y más típica literatura nos da irrefutable testimonio. Desde Martín Fierro hasta los monólogos de Erdosain; desde Florencio Sanchez hasta Discépolo.
Por eso quizá el argentino no es capaz de la carcajada cándida, abierta y sonora de un alemán ni del humor desinfectado de los ingleses. Sólo es capaz de la ironía, de la crítica burlona, del sarcasmo punzante rumiado y fermentado a través de siglos, que lo escupe de pronto como un veneno cómico y triste.
Este blog seudo humorístico, casi intelectual, apenas cultural, está hecho por argentinos y no pretende traicionar su idiosincracia.



jueves, 11 de febrero de 2010

El amor como don simbólico

Es muy conocida en la enseñanza de Lacan su definición del amor como don simbólico: Amar es dar lo que no se tiene.Para que el amor funcione como tal, será necesario que una madre dé lugar a la función paterna (ocupada generalmente por un padre) para que este done una posición y así sexúe a la mujer (hija). A partir de ese momento podrá circular hacia otro(s) hombre(s).Un hombre que pidiendo la mano de la novia selle la unión que el padre legaliza con su aprobación.El concepto de don es lo opuesto a la caridad. No es lo mismo un regalo de un multimillonario a que un pobre hambriento de un plato de comida, que esté compartiendo hasta lo que no tiene. Esto último no ocurre frecuentemente en la vida cotidiana.La contrapartida del don es el amor que da lo que se tiene. Amor oblativo cuya aspiración máxima es la justicia, la equidad, el sacrificio que espera la retribución. Es el amor interesado. Se tratará de una negociación justa, equitativa. La oblatividad propone un amor con balances y mediciones. De tal modo, cuando la pareja ya no funciona más ¿qué hacen?, se devuelven los regalos, cartas, fotos etc.Vivimos en una sociedad capitalista, donde el mercado regula las relaciones económicas y sociales. El amor se lo entiende como una transacción equitativa de cualidades personales. Esta estructura enajenada produce la idea de matrimonio como "equipo". El matrimonio feliz es un equipo que funciona sin dificultades. Los consejeros matrimoniales nos dicen que el marido debe comprender a su mujer y ayudarla. Debe comentar favorablemente la buena cena que preparó. Ella, a su vez, debe mostrarse comprensiva cuando él llega a su hogar después del trabajo...En esta idea del amor y del matrimonio, lo más importante es encontrar un refugio de la sensación de soledad, que de otro modo sería intolerable.Para el don, se da a pura pérdida, porque la retribución es imposible. Son esos momentos amorosos que no se pueden devolver o reintegrar. Amor a cambio de nada, puro acto de dar, puro instante sin pasado ni futuro.Lacan dice que un autor que puensa como él en este tema es Erich Fromm. En su libro "El Arte de Amar" leemos:
"¿Qué le da una persona a otra? Da de sí misma, de lo más precioso que tiene, de su propia vida. Ello no significa necesariamente que sacrifica su vida por la otra, sino que da lo que está vivo en él -da de su alegría, de su comprensión, de su conocimiento, de su humor, de su tristeza-, de todas las manifestaciones de lo que está vivo en él."
Amar en el sentido del don será amar por lo que no se realiza en los roles imaginarios del otro y no por lo logrado de esos roles. Esto lo veremos con más claridad cuando más adelante hablemos sobre la película "Hombre mirando al sudeste".Pero, antes de continuar,veamos de dónde proviene éste concepto de don.

Mauss y los dones
Marcel Mauss, antropólogo francés, fue el que comenzó a estudiar esta temática del don. Escribió en 1923 "Ensayo sobre los dones". Distingue en distintas culturas, una práctica que va más allá del simple intercambio mercantil. La lógica del don no se reduce a la compra-venta. Hay un plus. Encuentra que el don no es individual, sino que compromete a las colectividades, a los clanes y a las tribus que se enfrentan y se oponen a partir del don.Plantea que lo que intercambian dichos grupos no es exclusivamente bienes o riquezas, cosas útiles económicamente, sino sobre todo: gentilezas, festianes, ritos, servicios militares, mujeres, niños, danzas, ferias. La sociedad misma en su totalidad está tomada por la lógica del don. Por eso Mauss hablará del don como prestación total.Señala también una paradoja del lado del don: por un lado es una forma voluntario, pero al mismo tiempo es rigurosamente obligatorio. No avanza más respecto de esta paradoja, pero la señala como central.Hay dos clases de dones: la de los agonísticos y la de los no agonísticos. En los agonísticos está en juego la confrontación, la rivalidad, el antagonismo, incluso la humillación. Se intenta humillar al rival dándole. Al don no agonístico simplemente se lo pone a circular, se espera que sea aceptado y que sea devuelto pasado cierto tiempo, sin que esté en juego ni el prestigio ni la rivalidad.La práctica agonística se denomina "potlatch" por los indios del noroeste americano. Mauss habla de la "locura del potlatch" donde se llega hasta la destrucción de la riqueza para humillar al rival.Una tribu se encuentra ritualmente con su aliada y antagonista. El jefe de una de ellas dispone toda la riqueza producida durante el año de trabajo, frente a la otra, procediendo a donarla o a destruirla. Entonces, la otra tribu, la que ha recibido esos regalos o que ha presenciado esa destrucción, queda obligada, a su vez, a devolver con usura el don, en un tiempo posterior.Tanto Mauss como otros autores que han estudiado esta práctica social, afirman que lo que está en juego en el don agonístico es la imposibilidad de devolver, se trata de forzar a que el otro no pueda devolver. Se trata de humillar al otro, si el otro me devuelve, me re-dona más de lo que yo doné y el humillado soy yo. Hay un empuje hacia el mantenimiento, la eternización de la deuda, aún en la circulación de los dones. Los dones circulan, pero las deudas no se pagan.

Un cuentito infantil
Un pájaro padre cruza a sus tres pichoncitos por un río turbulento. Les pregunta a cada uno si serían capaces de retribuir ese gesto, si se diera la oportunidad, con uno simétrico hacia él. Los dos primeros aseguran que lo harían. El pájaro padre deja que caigan y se ahogen en el río. El tercer pichón dice no saber bien qué es lo que haría, pero está seguro que haría por sus hijos lo mismo que su padre hace ahora por él. A éste lo salva, salvándose así la transmisión simbólica del don.
El amor considerado de esta forma atraviesa las generaciones. Si se da sin esperar es porque ya se ha recibido en Otro lugar. Venimos a la vida con una deuda impagable. Lo transmitido es una deuda que no se paga, deseo absoluto que crea la posibilidad de la continuidad humana.

Una película de Subiela
En su excelente libro "Amor y perversión" Raul Yafar acierta al enfocar la película "Hombre mirando al sudeste" desde el aspecto del don. No se tratará de entrar a discutir si Rantés era o no extraterrestre, si el psiquiatra Denis le cree o no. Lo importante es que pese a dudar de los dichos de Rantés, existe en el psiquiatra la certeza de estar interesado en su caso. Desea desde su falta aquello que de Rantés no se puede saber. Es por ese más allá que se da el don de su amor. Misterio que todo otro encierra y nos hace amarlo. El psiquiatra encuentra en Rantés algo que lo hace desear con fuerzas. Lo pone a trabajar cual detective preguntándole a un físico qué es un holograma ( Rantés sostenía que él era un holograma), o explorando su biblioteca para hallarse con "La invención de Morel" de Bioy.La escena del concierto al aire libre tiene un intenso sentido amoroso. Pero a partir de allí comienza el final.El error de Rantés es ir a buscar allí donde no hay muchas posibilidades de ser escuchado. ¡El se declara estraterrestre en el Neuropsiquiátrico Borda! Quiere ser deseado en las condiciones más duras y desfavorables. Exigencia absoluta de un deseo que lo lleva a la muerte. Igual que el deseo de Antígona que Lacan trabaja en el Seminario VII. Rantés quiere la máxima prueba de amor, tal como la joven homosexual tratada por Freud. La imaginarización es máxima y el riesgo es absoluto. El resultado: la traición, la muerte y el retorno repetitivo del psiquiatra a lo mismo, a su masturbación musical con su saxo, su vida solitaria viendo en su cine privado un pasado feliz junto a su mujer y su hijo.






Bibliografía
S. Freud. Obras completas tomo 3 . Psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina. Biblioteca Nueva
J. Lacan. Seminario IV Las relaciones de objeto. Caps. 6-7-8. Paidós
J. Lacan. Seminario VII La ética del psicoanálisis. Caps.19-20-21. Paidós
E. Fromm. El arte de amar. Paidós
R. Yafar. Amor y perversión. Ricardo Vergara ed.
M.Mauss. Ensayo sobre el don. Ficha Centro de Estudiantes, Facultad de Psicología, U.B.A.

sábado, 9 de enero de 2010

Los Dioses Biblicos


El Dios del Nuevo Testamento es distinto que el del Viejo. El Dios del Nuevo Testamento es amoroso "El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor" reflexiona el apóstol Juan, sin embargo, el Dios del Viejo Testamento es guerrero, bárbaro, un verdadera bestia sanguinaria.

En numerosas ocasiones mandó a exterminar a pueblos completos, el capítulo treinta y uno de Números nos narra las instrucciones de Dios sobre la aniquilación de los madianitas, exige a Israel que mate a todos, inclusive niños pequeños, con la única excepción de las mujeres virgenes, que debían ser capturadas como trofeo para los hombres Israelíes.

Algo similar podemos encontrar en Deuteronomio 7: 14 en adelante. Esto es espantoso y en extremo cruel. Deuteronomio 28:63; Isaías 37:36; Samuel 15:2, 3.

Los cristianos dicen: "El mal es culpa del hombre" pero según la Biblia Dios es el creador del mal: Isaías 45:7; Jeremías 18:11; Amós 3:7 aunque a los cristianos no les guste admitirlo.

En el juicio de Nuremberg este general Jehová hubiera sido considerado criminal de lesa humanidad nº 1 y condenado a la horca, este Dios ofrece carácteristicas de un genocida.

Si tomamos la historia del rey David, vemos que mandó a combate a Urías para que lo asesinen con el fín de quedarse con su mujer Bet Sabe. Nos cuenta la Biblia que además tuvo muchas mujeres y concubinas, resulta ser que David era el favorito de Jehová... Reflexionemos: ¡Qué amistad entre el ser supremo y un rey asesino y mujeriego como David!.

En cambio la idea de un Dios bondadoso, misericordioso, es neotestamentaria, pero resulta que Dios según la Biblia es inmutable: Salmo 33; Santiago 1:17; 1 Samuel 15; Malaquías 3; Hebreos 13:8. ¿Porqué entontes pasa de ser un Dios guerrero y cruel; a un Dios bondadoso?.

Misterio teológico o antiteólogico cuál bumeran que aniquila cualquier pretensión de que exista este Dios; ¡¡no queremos un Dios loco!! ¿que clase de ser sería este energúmeno semi-bueno y semi-malo a la vez?. Exigimos un Dios cuerdo.

Si querés además pornografía Biblíca del más alto nivel tenés que sumergirte en las páginas de el Cantar de los cantares, especialmente el capítulo 5; todo ese libro es una proclama pornográfica, dónde es imposible observar el menor atisbo de religiosidad o elevación espiritual.
Opino que la Biblia es un libro peligroso ( aún más que "Mi lucha", de Adolf Hitler) que debería ser erradicado de la faz del planeta, habría que realizar un auto de fé ateo y destruir ese pasquin que lo único que hace es arruinar la forma de pensar y concebir el mundo. Corrompiendo muy especialmente a las mentes jóvenes e inexpertas.


El Profesor

Julio Ugarte